Khar Asbeel
Poeta fiel al portal
Escucho el deslizar de mi sangre
(rojo tumulto de aridez suicida)
bajo la quietud de los arboles
y el vertido del ciego.
Soy una cacofonía sorda,
la cuerda rota de algún laúd
en manos de la demencia.
Solo espero el beso de las piedras
y el rigor de los clavos,
la sed sin vinagre
y el cansancio sin mirra,
porque he de repartir mi carne a los cuervos
y mis huesos a la erosión.
Al final, mi grito enraíza,
negro y secreto,
entre florestas desconsoladas.
(rojo tumulto de aridez suicida)
bajo la quietud de los arboles
y el vertido del ciego.
Soy una cacofonía sorda,
la cuerda rota de algún laúd
en manos de la demencia.
Solo espero el beso de las piedras
y el rigor de los clavos,
la sed sin vinagre
y el cansancio sin mirra,
porque he de repartir mi carne a los cuervos
y mis huesos a la erosión.
Al final, mi grito enraíza,
negro y secreto,
entre florestas desconsoladas.