Edgar Márquez
Poeta recién llegado
A veces no quisiera
pero es todo lo que tengo,
Esa imagen que me agota
y no deja de estorbarme
Que no deja de encontrarme
Cuando estoy contigo,
Al gritarme: ¡no te acabes!
que eres más de un solo estilo,
Ya no te veo y no me ves igual
solo soy un pobre embustero
que desea vivir su soledad,
Recuperarme del averno propio
que solo te invité a compartir,
Engañé al tiempo en un insomnio
que reclama soñar para volver a dormir
Porque a veces no quisiera
y aún así veo lo incierto,
El después de mi manera
y antes de tu encuentro
Ese era yo,
Y ya no estoy para contarlo…
Porque eres el amarre
el nudo que me aprieta con amor,
Tal vez yo soy tan cobarde
que no resisto tu calor
No contengo las purezas
ni avisto la fortuna de la compañía,
Estaba acostumbrado a las rarezas
y el pelear con mi libertad que no entendía
Vaya que vida, tanto que deseamos
que a manos llenas se harta uno,
Y el vacío solo aqueja,
Una felicidad que nunca encontramos.
pero es todo lo que tengo,
Esa imagen que me agota
y no deja de estorbarme
Que no deja de encontrarme
Cuando estoy contigo,
Al gritarme: ¡no te acabes!
que eres más de un solo estilo,
Ya no te veo y no me ves igual
solo soy un pobre embustero
que desea vivir su soledad,
Recuperarme del averno propio
que solo te invité a compartir,
Engañé al tiempo en un insomnio
que reclama soñar para volver a dormir
Porque a veces no quisiera
y aún así veo lo incierto,
El después de mi manera
y antes de tu encuentro
Ese era yo,
Y ya no estoy para contarlo…
Porque eres el amarre
el nudo que me aprieta con amor,
Tal vez yo soy tan cobarde
que no resisto tu calor
No contengo las purezas
ni avisto la fortuna de la compañía,
Estaba acostumbrado a las rarezas
y el pelear con mi libertad que no entendía
Vaya que vida, tanto que deseamos
que a manos llenas se harta uno,
Y el vacío solo aqueja,
Una felicidad que nunca encontramos.