José Rafael Echavarría
Poeta recién llegado
Gemidos agotados
sucumbieron en un angostillo;
la virginidad en peligro
no fue escuchada.
Con brusquedad
se conquistó un beso tierno;
la virilidad empobreció
lo virtuoso.
Sucios roses estrenaron
abertura fértil, y la secaron;
lloró la sonrisa devastada
por hematomas.
De sangre inseminada
vistieron las altas horas;
se asomaron abundantes
lágrimas aterradas.
Se escabulló la carcajada,
la cintura saciada.
Padece todavía en silencio…
la inexperiencia manoseada.
sucumbieron en un angostillo;
la virginidad en peligro
no fue escuchada.
Con brusquedad
se conquistó un beso tierno;
la virilidad empobreció
lo virtuoso.
Sucios roses estrenaron
abertura fértil, y la secaron;
lloró la sonrisa devastada
por hematomas.
De sangre inseminada
vistieron las altas horas;
se asomaron abundantes
lágrimas aterradas.
Se escabulló la carcajada,
la cintura saciada.
Padece todavía en silencio…
la inexperiencia manoseada.