guillermo rasta
Poeta fiel al portal
Oh! infinita alegría,
sé que un día te unirás,
a esta mi gran vida.
Llévame allá arriba,
donde está la felicidad,
la bendita luz del día.
Antes cúrame de estos,
mis pecados impuros,
que no son bien vistos
en el otro mundo.
Porque no hay luz
en este mundo, que es tan
profundo y sin muros.
Por favor dulce alegría,
llévame ya!, que me quemo,
porque no es mío este dolor.
Es un sufrimiento ajeno,
que separa verdad de mentira,
y que me arruina mi vida.
Es que vienes con tu coro de
ángeles, que me amarran
a tu sitio incandescente,
y la veo a ella, ¿tu compañera?
rie y llora, pero recuerdo y
me desamarro,
pues en el cielo todo es perfecto.
sé que un día te unirás,
a esta mi gran vida.
Llévame allá arriba,
donde está la felicidad,
la bendita luz del día.
Antes cúrame de estos,
mis pecados impuros,
que no son bien vistos
en el otro mundo.
Porque no hay luz
en este mundo, que es tan
profundo y sin muros.
Por favor dulce alegría,
llévame ya!, que me quemo,
porque no es mío este dolor.
Es un sufrimiento ajeno,
que separa verdad de mentira,
y que me arruina mi vida.
Es que vienes con tu coro de
ángeles, que me amarran
a tu sitio incandescente,
y la veo a ella, ¿tu compañera?
rie y llora, pero recuerdo y
me desamarro,
pues en el cielo todo es perfecto.