José Luis Galarza
Poeta que considera el portal su segunda casa
Niña de raíz y tierra,
quien anidada en la madre
es ensueño de maíz.
Recogida de maizales
es un silente tubérculo,
en los azotes del hambre
su desnutrida figura
fue acumulando las sales.
Hoy su cuerpo desfallece
como quienes se deshacen
a merced de cruel harpía*.
Es que estuviste en el Hades
presto a devorar los restos.
¡Que con esta muerte mane
más vida, es lo que deseo!
¡Que con la muerte le arranque
en vida su gran dolor!
Con la súplica nos abre
punta a punta el corazón.
Pliega los interrogantes
cargados de su honda pena.
No aplaca el ardor del hambre
la sopa de piedras*, magra,
que perfuma todo el aire
y se baña por la noche
con el amor de su madre.
Mi Dios, te ruego, te imploro,
ahora en el lodo yace
y duerme por fin en paz.
Quiero que mi alma se calme,
Es que ella no tiene nada
y en su cuerpo sólo cabe
luz del espléndido sol.
.
quien anidada en la madre
es ensueño de maíz.
Recogida de maizales
es un silente tubérculo,
en los azotes del hambre
su desnutrida figura
fue acumulando las sales.
Hoy su cuerpo desfallece
como quienes se deshacen
a merced de cruel harpía*.
Es que estuviste en el Hades
presto a devorar los restos.
¡Que con esta muerte mane
más vida, es lo que deseo!
¡Que con la muerte le arranque
en vida su gran dolor!
Con la súplica nos abre
punta a punta el corazón.
Pliega los interrogantes
cargados de su honda pena.
No aplaca el ardor del hambre
la sopa de piedras*, magra,
que perfuma todo el aire
y se baña por la noche
con el amor de su madre.
Mi Dios, te ruego, te imploro,
ahora en el lodo yace
y duerme por fin en paz.
Quiero que mi alma se calme,
Es que ella no tiene nada
y en su cuerpo sólo cabe
luz del espléndido sol.
.
*Sopa de piedras: hago referencia a sopas preparadas por las madres en África cuando no tienen qué dar de comer, el aroma es similar a la sopa y la esperanza de poder saborearla le permiten dormir. Hasta que se duermen sin cenar.
*No es extraño encontrar buitres cerca de los niños desnutridos, como si olfatearan la muerte.
*No es extraño encontrar buitres cerca de los niños desnutridos, como si olfatearan la muerte.
J. L. G.
Última edición: