viento-azul
Poeta que considera el portal su segunda casa
La luz que unos glúteos
despiertan al instinto,
es también el sendero
de la eternidad.
Se encoge la vida,
como carrerilla elástica,
para cruzar las estrellas.
Y a la vuelta,
(hay que pensar en el billete)
anda uno buscando
sus propios pedazos
con la espiritualidad
de haberse sabido repartir.
Cada esquirla, un regalo,
algo que engastar en la memoria.
Y toda conclusión,
(si es que la hay)
reside en la belleza de un culo
que puede inmortalizarnos.
despiertan al instinto,
es también el sendero
de la eternidad.
Se encoge la vida,
como carrerilla elástica,
para cruzar las estrellas.
Y a la vuelta,
(hay que pensar en el billete)
anda uno buscando
sus propios pedazos
con la espiritualidad
de haberse sabido repartir.
Cada esquirla, un regalo,
algo que engastar en la memoria.
Y toda conclusión,
(si es que la hay)
reside en la belleza de un culo
que puede inmortalizarnos.