BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Retamal austero, busca tu identidad perdida.
Las voces de antaño, ya peregrinas o muertas,
huyeron despavoridas hacia la ciudad frenética.
Ímpetu desbocado por las marañas eléctricas,
allí donde la razón se impuso, apenas amor o ternura
quedan. Cual fortuna de la que quisieras deshacerte,
la tristeza, como un pez, resbala por tus piernas.
Sólo tú quedas, intacto y solo, en esta inmensidad
de piedras, que probablemente, tu muerte vea.
¡Y pensar que llegaste de la luz! Mas otros cometidos,
un dios despiadado, te impusiera. No más amor, tampoco luz:
arenas y desiertos, que tus pupilas, calcinadas,
ya no observan. ©
Las voces de antaño, ya peregrinas o muertas,
huyeron despavoridas hacia la ciudad frenética.
Ímpetu desbocado por las marañas eléctricas,
allí donde la razón se impuso, apenas amor o ternura
quedan. Cual fortuna de la que quisieras deshacerte,
la tristeza, como un pez, resbala por tus piernas.
Sólo tú quedas, intacto y solo, en esta inmensidad
de piedras, que probablemente, tu muerte vea.
¡Y pensar que llegaste de la luz! Mas otros cometidos,
un dios despiadado, te impusiera. No más amor, tampoco luz:
arenas y desiertos, que tus pupilas, calcinadas,
ya no observan. ©