Martín Renán
Poeta adicto al portal
Tour de cámaras
-no quitar los ojos de encima-
Ver después,
auxilio mecánico
imperceptible, sube por la escalera
de silencios.
Con piel, de animal doméstico
en la azotea
insociable,
el Ícaro con alas de cera.
El paraíso en un monólogo.
Porque sí,
la muerte, roza el cuarto oscuro,
nuevamente
y de pretexto endémico,
a la mitad sustantiva.
Fuera de lugar y fuera de sí,
los ojos, otra vez,
a los acertijos
y
a los rezos neuróticos y sin fe.
El alma, lo más probable
no encuentra
sino,
un cementerio de carcajadas.
-no quitar los ojos de encima-
Ver después,
auxilio mecánico
imperceptible, sube por la escalera
de silencios.
Con piel, de animal doméstico
en la azotea
insociable,
el Ícaro con alas de cera.
El paraíso en un monólogo.
Porque sí,
la muerte, roza el cuarto oscuro,
nuevamente
y de pretexto endémico,
a la mitad sustantiva.
Fuera de lugar y fuera de sí,
los ojos, otra vez,
a los acertijos
y
a los rezos neuróticos y sin fe.
El alma, lo más probable
no encuentra
sino,
un cementerio de carcajadas.