BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Vives dulcemente este instante de luz.
No pretendes ser nada ni nadie, si acaso
un odre viejo, lleno de alfalfa o celemines
de nostalgia. En este instante, la luz se hace
fuerte en tu entraña; impracticable, la senda
se hace duramente larga y tortuosa. Miras
al frente con el sol desvaneciéndose. Oh sol,
camino entre veredas, rosas resplandecientes,
moras que producen, a los veraneantes intrépidos,
sucesivas alergias, melodías que sólo ellos entendieran.
Y ya sonríes, formal, demasiado extrañado
de tu propia simpleza-.
©
No pretendes ser nada ni nadie, si acaso
un odre viejo, lleno de alfalfa o celemines
de nostalgia. En este instante, la luz se hace
fuerte en tu entraña; impracticable, la senda
se hace duramente larga y tortuosa. Miras
al frente con el sol desvaneciéndose. Oh sol,
camino entre veredas, rosas resplandecientes,
moras que producen, a los veraneantes intrépidos,
sucesivas alergias, melodías que sólo ellos entendieran.
Y ya sonríes, formal, demasiado extrañado
de tu propia simpleza-.
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