Reventé el aire entre mis uñas,
exprimiendo todo el llanto le grité,
y mis cuerdas vocales una a una
se rasgaron con las hojas del ayer.
Expiraron las palabras y los gestos,
de frío se cubrió toda la piel,
los recuerdos se volaron con los sueños
y los sueños se tornaron terca hiel.
Añorar, que por vivir, no es recuerdo;
querer, que por querer, no pudo ver;
vivir, antes inerte, ahora muerto;
instantes de quien fue y no quiso ser.