Introspectivo.
Poeta adicto al portal
-¡Che!
-¿Que?
-Nada. Es que a tu alma la siento sumisa,
como una fiera en cautiverio.
Te veo amordazada en tus instintos
y caminando en los círculos de la sociedad.
-Puede ser que tengas razón.
Últimamente me veo ciega
Como un capullo que nunca floreció
y que mi primavera me abandonó, hace tiempo.
Tal vez nunca aprendí a aprender de mis errores
Y con el tiempo me fui acostumbrando
a tropezar con las mismas grietas.
-...
-¿Ahora entendés el porqué de mi frígida mirada?
-Entiendo, pero me abstengo a darte la razón.
Entiendo que tu alma
Esté perturbada por el gris
Y cueste escupir los colores.
Pero para abrir sus puertas
Y soltar a tus sonrisas
Deberás primero
Seguir a tus instintos.
Escuchá tus propios consejos
Y tarde o temprano
más temprano que tarde
Serás feliz.
-¿Que?
-Nada. Es que a tu alma la siento sumisa,
como una fiera en cautiverio.
Te veo amordazada en tus instintos
y caminando en los círculos de la sociedad.
-Puede ser que tengas razón.
Últimamente me veo ciega
Como un capullo que nunca floreció
y que mi primavera me abandonó, hace tiempo.
Tal vez nunca aprendí a aprender de mis errores
Y con el tiempo me fui acostumbrando
a tropezar con las mismas grietas.
-...
-¿Ahora entendés el porqué de mi frígida mirada?
-Entiendo, pero me abstengo a darte la razón.
Entiendo que tu alma
Esté perturbada por el gris
Y cueste escupir los colores.
Pero para abrir sus puertas
Y soltar a tus sonrisas
Deberás primero
Seguir a tus instintos.
Escuchá tus propios consejos
Y tarde o temprano
más temprano que tarde
Serás feliz.