Eres más que un cuerpo, espíritu de sobra.
Para verlo todo más que una ceguera,
para tocarlo todo más que una sombra.
Esa flor de vida que engendra los parques
de piel y lagunas
entre la noche salvaje y caliente
matizada de oscuros besos.
Esa energía que brota de pronto
de los bosques sonoros en la dulce madrugada
como una luna que salpica su blancura
o una pupila que abarca el mundo.
Eres más que un pensamiento,
la luz en esta matemática incrustada
intentando recordar eso que ya has sido
como nube o polvo
en el intacto paisaje.
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