Évano
Libre, sin dioses.
Dicen del poema que es imagen
y necesita es pa cio.
O cortar las lianas enredadas en álamos,
las que asfixian y ahogan
y a lar gan
en la sombra de la hierba húmeda de rocío
a nuestro mañana.
Ya eres hiedra de relámpago,
tormenta oculta en horizontes oceánicos,
mil monos dando vueltas en la copa
y en cada copa mil aullidos de piedra
que caen
al fondo de un cuerpo que se vuelve estatua.
El mío.
Necesito entrar adentro y expulsar
a todo moribundo que encuentre
hurgando entre mis venas y músculos,
entre los huesos
y carne de un ser invadido.
Dicen que el trueno y el rayo abren
tanta sombra como espacio en universo.
Dicen de mí que soy el último intento
de reventar la estatua de mármol
y expandirme en luz
hasta el confín
de mí mismo.
y necesita es pa cio.
O cortar las lianas enredadas en álamos,
las que asfixian y ahogan
y a lar gan
en la sombra de la hierba húmeda de rocío
a nuestro mañana.
Ya eres hiedra de relámpago,
tormenta oculta en horizontes oceánicos,
mil monos dando vueltas en la copa
y en cada copa mil aullidos de piedra
que caen
al fondo de un cuerpo que se vuelve estatua.
El mío.
Necesito entrar adentro y expulsar
a todo moribundo que encuentre
hurgando entre mis venas y músculos,
entre los huesos
y carne de un ser invadido.
Dicen que el trueno y el rayo abren
tanta sombra como espacio en universo.
Dicen de mí que soy el último intento
de reventar la estatua de mármol
y expandirme en luz
hasta el confín
de mí mismo.
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