EL ARPONERO DE LA TINTA
Poeta asiduo al portal
Una mañana gris del mes de mayo
Del hemisferio sur, en el otoño,
Bajo un ciprés, sintiendo la nostalgia
Dejaré en un papel mi testamento.
No tiene letra chica mi contrato.
De riquezas carezco y de acreedores
Por cierto, un cigarrillo ya disfruto.
A la luna persigo tras los mares
Besando el apotema del poniente
Elucubrando el verso que me niega
Aquella voz que llaman la esperanza.
El tridente mágico, su costura
Enhebra ya su polvo y su caricia
Tras fino atardecer bajo la luna.
(Los mares en su lonja y los alisios,
Veedores oportunos del momento
Transmutaran mi gracia y mi criatura)
¡No moriré sin faros que me alumbren
O sin sirenas blancas que me alaben!
Yo dejaré mi arpón en ese día
Pero jamás mi fe ni mi conciencia.
Yo viviré por siempre
en el abrazo de la luz
y en el rincón sagrado de la poesía.
Del hemisferio sur, en el otoño,
Bajo un ciprés, sintiendo la nostalgia
Dejaré en un papel mi testamento.
No tiene letra chica mi contrato.
De riquezas carezco y de acreedores
Por cierto, un cigarrillo ya disfruto.
A la luna persigo tras los mares
Besando el apotema del poniente
Elucubrando el verso que me niega
Aquella voz que llaman la esperanza.
El tridente mágico, su costura
Enhebra ya su polvo y su caricia
Tras fino atardecer bajo la luna.
(Los mares en su lonja y los alisios,
Veedores oportunos del momento
Transmutaran mi gracia y mi criatura)
¡No moriré sin faros que me alumbren
O sin sirenas blancas que me alaben!
Yo dejaré mi arpón en ese día
Pero jamás mi fe ni mi conciencia.
Yo viviré por siempre
en el abrazo de la luz
y en el rincón sagrado de la poesía.
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