La oficina de M, la puerta con el vidrio opaco y traslúcido.
El baño que está enfrente con su traba mediapaleta de
bronce que cierra perfecto. Eso sí, la cerradura
de llave abrirá al revés en un involuntario sistema inglés,
obligando a repensar el sentido de las cosas.
Y al bajar es lo contrario,
lo contrario de la lluvia es esta tarde,
los pájaros que encuentran sus razones alejándose,
sus figuras iniciales que forzarán la luz
son sobre todo livianas deserciones de la oscuridad,
desprendimientos simples que ya no caben a mi alrededor.
No se trata de palabras, creo verme ceder,
dispongo del olvido con la serenidad
de un acto justo, un jamás redimido.
El baño que está enfrente con su traba mediapaleta de
bronce que cierra perfecto. Eso sí, la cerradura
de llave abrirá al revés en un involuntario sistema inglés,
obligando a repensar el sentido de las cosas.
Y al bajar es lo contrario,
lo contrario de la lluvia es esta tarde,
los pájaros que encuentran sus razones alejándose,
sus figuras iniciales que forzarán la luz
son sobre todo livianas deserciones de la oscuridad,
desprendimientos simples que ya no caben a mi alrededor.
No se trata de palabras, creo verme ceder,
dispongo del olvido con la serenidad
de un acto justo, un jamás redimido.