Pedro Olvera
#ElPincheLirismo
Mis ojos no son esclavos de lo que ven.
Al rozar una estrella, la mirada vibra
y en su extremo insospechado
tiembla un arpa de luz posible
en el último eco de un cántaro.
Por eso nunca estoy a oscuras
en la crisálida de mi corazón;
constantemente me derramo al nacimiento
de mi voz en alas de desmadejada música.
Esta es mi estadía invisible
donde me leo con tu voz para ser tú
en tu soledad que te sospecha cuando estoy solo.
Aquí me afirmo renunciable para ser con las piedras
y disgregarme en olvido.
Aquí amo la oportunidad de amar lo que me pierde
y a la lluvia le hablo con el cuerpo
y a los árboles les hablo con mis venas.
Cuando un sauce me cuenta que le duelen mis pies,
le confieso que tengo comezón en su sombra.
¿Has hecho el amor con un manantial desvestido de nubes?
El día que morí
el río más ancho se quedó con mis manos
y al fin pude acariciar cada grano de arena
y el alma insondable del primer océano.
Al rozar una estrella, la mirada vibra
y en su extremo insospechado
tiembla un arpa de luz posible
en el último eco de un cántaro.
Por eso nunca estoy a oscuras
en la crisálida de mi corazón;
constantemente me derramo al nacimiento
de mi voz en alas de desmadejada música.
Esta es mi estadía invisible
donde me leo con tu voz para ser tú
en tu soledad que te sospecha cuando estoy solo.
Aquí me afirmo renunciable para ser con las piedras
y disgregarme en olvido.
Aquí amo la oportunidad de amar lo que me pierde
y a la lluvia le hablo con el cuerpo
y a los árboles les hablo con mis venas.
Cuando un sauce me cuenta que le duelen mis pies,
le confieso que tengo comezón en su sombra.
¿Has hecho el amor con un manantial desvestido de nubes?
El día que morí
el río más ancho se quedó con mis manos
y al fin pude acariciar cada grano de arena
y el alma insondable del primer océano.
12 de enero de 2021