Invitación. Soneto.

miguegarza

Poeta que considera el portal su segunda casa
Por aquí sigo compartiendo sonetos.
Apapachos y bendiciones: Miguel

Invitación

Se anuncian en silencio las pisadas
y el bandoneón emerge con su anhelo,
tú me entregas los brazos, sin recelo
y las notas se esparcen en cascadas.

A través de tus grandes arracadas
y del celaje oscuro de tu pelo
la tierra se asemeja un poco al cielo
y esta tarde a las noches consteladas.

En medio de la pista, una historia
reclama ser creada en un abrazo
como cadencia, vértigo y espira.

Es la nuestra: nostálgica, amatoria,
el tango nos la dicta con su trazo
y bajo nuestros pies el mundo gira.
 
Última edición:
Miguegarza:

Me encanta ver un soneto que compre el ojo del lector de esta manera, seduce y tienta, te arrastra a su caverna de palabras y te devora sin que siquiera te des cuenta. Ésta es la prueba cabal del poder condensador que yace en los sonetos: una historia, fluctuación de sentimientos, imágenes, ritmo.

Comparten, aunque en distintas peanas, los mismos trofeos el Ovillejo y los Haikus: los primeros, en tanto que condensan (generalmente) una moraleja o enseñanza y los segundos, con su mixtura descriptiva en busca de momentos; sublime fotografía lírica si las hay, reverberar de la tinta en un enfoque paisajista y digno de admiración.
Muchas gracias por compartir tan hermoso poema. Mis felicitaciones. ¡Saludos!

D. A. Vasquez Rivero.
 
Hola D. A. Vasquez:
De inicio te agradezco el comentario que haces de mi soneto, a mí también me atrae esa posibildad de condensar una historia en catorce versos, no sé si tomarlo como impaciencia de mi parte, pero no me he aventurado mucho en poemas más largos; lo que sí he intentado es hacer uno que otro ovillejo -no me ha sido tan sencillo- y haiku, de los cuales tengo ya un número considerable, s i bien no los eh compartido en este espacio.
Te mando un mexicanísimo apapacho de gratitud: Miguel
 
Por aquí sigo compartiendo sonetos.
Apapachos y bendiciones: Miguel

Invitación

Se anuncian en silencio las pisadas
y el bandoneón emerge con su anhelo,
tú me entregas los brazos, sin recelo
y las notas se esparcen en cascadas.

A través de tus grandes arracadas
y del celaje oscuro de tu pelo
la tierra se asemeja un poco al cielo
y esta tarde a las noches consteladas.

En medio de la pista, una historia
reclama ser creada en un abrazo
de cadencía, vértigo y espira.

Es la nuestra: nostálgica, amatoria,
el tango nos la dicta con su trazo
y bajo nuestros pies el mundo gira.

Estimado Miguel, Tu espléndido soneto tiene mi Apto. Me quedo con la curiosidad de lo adecuado de la palabra "Cadencía" en el verso 11; ya que gracias a la tilde en la "i" final consigue el metro, mas reconozco humildemente que la única cadencia que conozco es sin dicha tilde.
Saludos cordiales.
 
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