Planeando perderme ya me siento liberado y logro quitar momentáneamente las esposas mentales que maltratan la belleza de no tener límites. Entonces totalmente apartado se rompen las murallas y decrecen los impedimentos habituales. Ahí es cuando comprendo que siempre hay más, que el muro no es eterno y que cada vez aborrezco más al vocablo no.
El sol y la luna logran platicar apaciblemente, burlándose de la lluvia estrepitosa y de los agujeros que habitan allá abajo, en donde se hospedan los temores y se esconden las virtudes. Incluso la noche más oscura medita sobre su rol e intenta dar luz al pasillo secreto, dejando de lado sus caprichos y actitud errante.
Conversé con un vagabundo que me dijo que el mundo no se trata exclusivamente de las imágenes visibles, ya que existen cosas que ni la neblina puede cubrir, independiente que tus ojos no sean capaces de verlo, porque la realidad no está en la generalidad de la foto, sino que se encuentra escondida en los detalles, y si los encuentras la marea dejará de entorpecer a tus ideas e intenciones. Eso es el verdadero aprecio, la misma sustancia del sabor. Es el resultado de pulverizar lo instalado y de abrir la última puerta, esa que contiene la llave final.
El sol y la luna logran platicar apaciblemente, burlándose de la lluvia estrepitosa y de los agujeros que habitan allá abajo, en donde se hospedan los temores y se esconden las virtudes. Incluso la noche más oscura medita sobre su rol e intenta dar luz al pasillo secreto, dejando de lado sus caprichos y actitud errante.
Conversé con un vagabundo que me dijo que el mundo no se trata exclusivamente de las imágenes visibles, ya que existen cosas que ni la neblina puede cubrir, independiente que tus ojos no sean capaces de verlo, porque la realidad no está en la generalidad de la foto, sino que se encuentra escondida en los detalles, y si los encuentras la marea dejará de entorpecer a tus ideas e intenciones. Eso es el verdadero aprecio, la misma sustancia del sabor. Es el resultado de pulverizar lo instalado y de abrir la última puerta, esa que contiene la llave final.