El amor difunto que se agolpa en tu pecho de triste mozo deslavazado,llamea en tu plegado corazón flamear pero que,sin embargo,oculta en lo más íntimo de su fútil esencia,la obscuridad aberrante de una noche que no perdona las cicatrices que tú,osado mortal de necio semblante,infligías con una parsimonia desesperante.Sólo en las noches blasfemas de torreones galácticos,llorabas por la defunción de un pasajero pensamiento tuyo;que caía irremediable en el tormentoso olvido de engarzada tiniebla sonriente.Sólo así,descubriste,mientras deambulabas con los ojos tapados por manos manchadas de inocente sangre,que la gloria y la fama nunca se recostarían en el lecho prostituido de tus viles oraciones vanas para el infinito recuerdo del Señor.Así que,sufre ahora el calvario de una calamidad funesta que desarraiga de raíz los vicios viscosos que aún laceran tu desesperanza frágil como el alma de un niño.
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