Alfie Arellano
Poeta recién llegado
Pláticas, reconciliaciones, besos, manoseos;
náuseas… este lugar me recuerda más a este fin.
Tengo los malos ratos grabados en mi cabeza
como pinturas de artistas famosos y no es agradable;
Las sillas blancas me hacen recordar la paz
que existió en esta casa hace unos años,
aquella paz que jamás volvimos a recuperar
aquella paz que se fue con todos estos daños.
Los platos, los manteles, el frutero y los cubiertos
siguen en el mismo sitio como si de una
fotografía se tratase o como si el tiempo,
jamás hubiese pasado por este sitio.
Recordé la curvatura de tus costillas
cuando te recargabas suavemente sobre la mesa.
Recordé mi mano tratando de alcanzar
el tazón de cereal mientras cantabas,
en voz baja, una de tantas canciones.
En ese comedor se comía de todo.
náuseas… este lugar me recuerda más a este fin.
Tengo los malos ratos grabados en mi cabeza
como pinturas de artistas famosos y no es agradable;
Las sillas blancas me hacen recordar la paz
que existió en esta casa hace unos años,
aquella paz que jamás volvimos a recuperar
aquella paz que se fue con todos estos daños.
Los platos, los manteles, el frutero y los cubiertos
siguen en el mismo sitio como si de una
fotografía se tratase o como si el tiempo,
jamás hubiese pasado por este sitio.
Recordé la curvatura de tus costillas
cuando te recargabas suavemente sobre la mesa.
Recordé mi mano tratando de alcanzar
el tazón de cereal mientras cantabas,
en voz baja, una de tantas canciones.
En ese comedor se comía de todo.