Juno
Poeta que considera el portal su segunda casa
Avanza el peón
lento por el tablero.
Paso a paso, de frente,
se oculta entre los compañeros
vigilando ambos flancos.
Él hubiera deseado ser caballo,
o alfil, o torre...
Cualquier otra pieza
que le dejara moverse
con mayor soltura.
¡O estar más resguardado!
Porque ser soldado raso
y encima, el de la reina,
te asegura y certifica
no llegar al otro lado
¡Así no hay manera de esquivarlos!
La dama, pérfida y altiva,
siempre le utiliza de señuelo
y al tercer movimiento;
ya le tienen rodeado.
Una partida tras otra,
da igual en qué manos se ponga,
a la mitad de la lucha
ya está intuyendo finales
muerto y enterrado en una caja.
Pero es que este juego
es como la vida misma...
Unos peleando en primera fila
y otros, como el rey,
observando sentadito en una silla.
El trabajo bien hecho
a unos se nos impone
y a otros... ¿se les supone?
lento por el tablero.
Paso a paso, de frente,
se oculta entre los compañeros
vigilando ambos flancos.
Él hubiera deseado ser caballo,
o alfil, o torre...
Cualquier otra pieza
que le dejara moverse
con mayor soltura.
¡O estar más resguardado!
Porque ser soldado raso
y encima, el de la reina,
te asegura y certifica
no llegar al otro lado
¡Así no hay manera de esquivarlos!
La dama, pérfida y altiva,
siempre le utiliza de señuelo
y al tercer movimiento;
ya le tienen rodeado.
Una partida tras otra,
da igual en qué manos se ponga,
a la mitad de la lucha
ya está intuyendo finales
muerto y enterrado en una caja.
Pero es que este juego
es como la vida misma...
Unos peleando en primera fila
y otros, como el rey,
observando sentadito en una silla.
El trabajo bien hecho
a unos se nos impone
y a otros... ¿se les supone?