Pedro Olvera
#ElPincheLirismo
Ella fuma de la luna sus pestañas largas;
el humo sabe tan alto como lágrima hundida
en la raíz del árbol que camina por la madrugada
con los ojos floridos y la mirada perdida
en un perfume de horas contadas.
Ella monta su tortuga y se abre paso entre la hierba.
Busca playas bajo sus rodillas,
busca las arenas del sol en los cristales de sus huesos
que la brisa amontona y desbarata.
Su andar es lento como un continente desprendido
de su mirada que no evita la colisión con las estrellas.
Ella parpadea y hace crecer las torres de los gnomos,
derrumba el castillo de naipes de su suerte
con solo mirarlo de frente.
Su garganta cerrada sufre la dispersión de los jilgueros,
pero abre la boca y sus labios entran corriendo
hasta robar el último pan del anaquel de los besos.
Ella canibaliza su excedente de tristezas
y muerde una semilla de la palabra interminable.
Los jardines sombríos se pueblan de mandarinas
y una luciérnaga le enciende otro cigarrillo:
sabe a poema el aire tibio que aún la respira.
el humo sabe tan alto como lágrima hundida
en la raíz del árbol que camina por la madrugada
con los ojos floridos y la mirada perdida
en un perfume de horas contadas.
Ella monta su tortuga y se abre paso entre la hierba.
Busca playas bajo sus rodillas,
busca las arenas del sol en los cristales de sus huesos
que la brisa amontona y desbarata.
Su andar es lento como un continente desprendido
de su mirada que no evita la colisión con las estrellas.
Ella parpadea y hace crecer las torres de los gnomos,
derrumba el castillo de naipes de su suerte
con solo mirarlo de frente.
Su garganta cerrada sufre la dispersión de los jilgueros,
pero abre la boca y sus labios entran corriendo
hasta robar el último pan del anaquel de los besos.
Ella canibaliza su excedente de tristezas
y muerde una semilla de la palabra interminable.
Los jardines sombríos se pueblan de mandarinas
y una luciérnaga le enciende otro cigarrillo:
sabe a poema el aire tibio que aún la respira.
21 de septiembre de 2021
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