Jardín

Katia N. Barillas

Radio Cultural-Literario*Escritor*Poeta*Declamador
En un jardín florecido va viajando una ilusión…
Se refleja suavemente en el espejo del amor,
en la dulce sensación de las begonias que extrañan
el naranja terciopelo en pétalos tricolor.


Sosiego de un detalle de esperanza tenue.
Tangible lienzo de un artista pintando desnuda la piel,
reavivando con amor la tintura de un clavel.
Temporal que con furia azota al lila y azul Jacinto,
que se oculta remojado tras de las piedras del río,
perdido con azucenas, orquídeas y rosas blancas,
en un sendero cautivo en el alma de los suspiros.


Narcisos exuberantes meditan en su color,
en la floresta que fallece reclinada en el dolor;
en los campos verdes cargados de placer,
en el inmenso valle donde dormita el vergel,
cuando se alzan girasoles justo al atardecer.


Se avista una genciana junto a flores de azahar,
en el lago que tranquilo le hace rimas al amar,
crisantemos, primorosas, le sonríen felices
al jardín de las mil flores con que sueña la cascada.
Las margaritas lloran junto a las nubes grises,
por una joven doncella que murió enamorada.


El amor profanó el fuerte olor del incienso,
se desmayaron las llamas de las velas de los cirios,
con los tulipanes de hermosos rosados,
perfumando airosos el cuerpo de aquella niña.


Ella no había pisado un lindo jardín de flores silvestres,
ni rojo carmín;
sólo el paraíso, gloria del Edén,
donde la belleza de aquel gran vergel
son de una amapola que destila versos en dulce querer.
 
En un jardín florecido va viajando una ilusión…
Se refleja suavemente en el espejo del amor,
en la dulce sensación de las begonias que extrañan
el naranja terciopelo en pétalos tricolor.


Sosiego de un detalle de esperanza tenue.
Tangible lienzo de un artista pintando desnuda la piel,
reavivando con amor la tintura de un clavel.
Temporal que con furia azota al lila y azul Jacinto,
que se oculta remojado tras de las piedras del río,
perdido con azucenas, orquídeas y rosas blancas,
en un sendero cautivo en el alma de los suspiros.


Narcisos exuberantes meditan en su color,
en la floresta que fallece reclinada en el dolor;
en los campos verdes cargados de placer,
en el inmenso valle donde dormita el vergel,
cuando se alzan girasoles justo al atardecer.


Se avista una genciana junto a flores de azahar,
en el lago que tranquilo le hace rimas al amar,
crisantemos, primorosas, le sonríen felices
al jardín de las mil flores con que sueña la cascada.
Las margaritas lloran junto a las nubes grises,
por una joven doncella que murió enamorada.


El amor profanó el fuerte olor del incienso,
se desmayaron las llamas de las velas de los cirios,
con los tulipanes de hermosos rosados,
perfumando airosos el cuerpo de aquella niña.


Ella no había pisado un lindo jardín de flores silvestres,
ni rojo carmín;
sólo el paraíso, gloria del Edén,
donde la belleza de aquel gran vergel
son de una amapola que destila versos en dulce querer.
Bonito poema Katia, están esos sentimientos tan aromatizados, que me ha llegado la belleza de ese jardín. Me ha gustado mucho tanta sensibilidad en tus palabras. Te dejo estrellas para tu pluma. Un beso y un abrazo. Tere
 
En un jardín florecido va viajando una ilusión…
Se refleja suavemente en el espejo del amor,
en la dulce sensación de las begonias que extrañan
el naranja terciopelo en pétalos tricolor.


Sosiego de un detalle de esperanza tenue.
Tangible lienzo de un artista pintando desnuda la piel,
reavivando con amor la tintura de un clavel.
Temporal que con furia azota al lila y azul Jacinto,
que se oculta remojado tras de las piedras del río,
perdido con azucenas, orquídeas y rosas blancas,
en un sendero cautivo en el alma de los suspiros.


Narcisos exuberantes meditan en su color,
en la floresta que fallece reclinada en el dolor;
en los campos verdes cargados de placer,
en el inmenso valle donde dormita el vergel,
cuando se alzan girasoles justo al atardecer.


Se avista una genciana junto a flores de azahar,
en el lago que tranquilo le hace rimas al amar,
crisantemos, primorosas, le sonríen felices
al jardín de las mil flores con que sueña la cascada.
Las margaritas lloran junto a las nubes grises,
por una joven doncella que murió enamorada.


El amor profanó el fuerte olor del incienso,
se desmayaron las llamas de las velas de los cirios,
con los tulipanes de hermosos rosados,
perfumando airosos el cuerpo de aquella niña.


Ella no había pisado un lindo jardín de flores silvestres,
ni rojo carmín;
sólo el paraíso, gloria del Edén,
donde la belleza de aquel gran vergel
son de una amapola que destila versos en dulce querer.

Un completo material de melancolía en bruto, pura y neta. La melancolía es bella, según como se mire, yo la veo por las emociones que produce el alma, y como se reproduce en un poema como este, hermosisimo. Estrellas totales para tu material, y felicitaciones sin duda para tu persona. El poeta tímido y perdido.
 
Mil gracias por tomarte el tiempo de recorrer mi espacio. Abrazos,
tony_drüms;4142326 dijo:
Un completo material de melancolía en bruto, pura y neta. La melancolía es bella, según como se mire, yo la veo por las emociones que produce el alma, y como se reproduce en un poema como este, hermosisimo. Estrellas totales para tu material, y felicitaciones sin duda para tu persona. El poeta tímido y perdido.
 
melancolía fusionada con una buena dosis de bellas imágenes que a mi gusto fueron dar... saludos Katia ha sido un goce pasar a leerte, besos
 
En un jardín florecido va viajando una ilusión…
Se refleja suavemente en el espejo del amor,
en la dulce sensación de las begonias que extrañan
el naranja terciopelo en pétalos tricolor.


Sosiego de un detalle de esperanza tenue.
Tangible lienzo de un artista pintando desnuda la piel,
reavivando con amor la tintura de un clavel.
Temporal que con furia azota al lila y azul Jacinto,
que se oculta remojado tras de las piedras del río,
perdido con azucenas, orquídeas y rosas blancas,
en un sendero cautivo en el alma de los suspiros.


Narcisos exuberantes meditan en su color,
en la floresta que fallece reclinada en el dolor;
en los campos verdes cargados de placer,
en el inmenso valle donde dormita el vergel,
cuando se alzan girasoles justo al atardecer.


Se avista una genciana junto a flores de azahar,
en el lago que tranquilo le hace rimas al amar,
crisantemos, primorosas, le sonríen felices
al jardín de las mil flores con que sueña la cascada.
Las margaritas lloran junto a las nubes grises,
por una joven doncella que murió enamorada.


El amor profanó el fuerte olor del incienso,
se desmayaron las llamas de las velas de los cirios,
con los tulipanes de hermosos rosados,
perfumando airosos el cuerpo de aquella niña.


Ella no había pisado un lindo jardín de flores silvestres,
ni rojo carmín;
sólo el paraíso, gloria del Edén,
donde la belleza de aquel gran vergel
son de una amapola que destila versos en dulce querer.


Hermosa forma de escribir querida poetisa, bella su nostalgia, gracias por compartir.
 
Bello poema, lleno de color y muy original. Un placer de leer. Te dejo mi abrazo con estrellas y repu.
 
Es un poema delicioso mi querida amiga Katia
que logra un hermoso paralelismo entre el goce de amar y el exquisito color
y aroma de las flores.
Besos y estrellas para ti de tu amigo Eladio
junto con mi felicitación por tu arte poético.
 
En un jardín florecido va viajando una ilusión…
Se refleja suavemente en el espejo del amor,
en la dulce sensación de las begonias que extrañan
el naranja terciopelo en pétalos tricolor.


Sosiego de un detalle de esperanza tenue.
Tangible lienzo de un artista pintando desnuda la piel,
reavivando con amor la tintura de un clavel.
Temporal que con furia azota al lila y azul Jacinto,
que se oculta remojado tras de las piedras del río,
perdido con azucenas, orquídeas y rosas blancas,
en un sendero cautivo en el alma de los suspiros.


Narcisos exuberantes meditan en su color,
en la floresta que fallece reclinada en el dolor;
en los campos verdes cargados de placer,
en el inmenso valle donde dormita el vergel,
cuando se alzan girasoles justo al atardecer.


Se avista una genciana junto a flores de azahar,
en el lago que tranquilo le hace rimas al amar,
crisantemos, primorosas, le sonríen felices
al jardín de las mil flores con que sueña la cascada.
Las margaritas lloran junto a las nubes grises,
por una joven doncella que murió enamorada.


El amor profanó el fuerte olor del incienso,
se desmayaron las llamas de las velas de los cirios,
con los tulipanes de hermosos rosados,
perfumando airosos el cuerpo de aquella niña.


Ella no había pisado un lindo jardín de flores silvestres,
ni rojo carmín;
sólo el paraíso, gloria del Edén,
donde la belleza de aquel gran vergel
son de una amapola que destila versos en dulce querer.


Y yo que perdido he venido y aquí me encuentro en tan hermoso jardín.
¡Oh Dios cuanta belleza y proeza frente a mí!
¿Como puede existir tanto encanto desde la gratuidad, que cual dulce fuente calma mi sed del sentir?
Divinas letras o son flores y yo mariposa que al libarlas, Dios mismo me alimenta el alma.
¡Oh inspiración vespertina, tan solo al contemplar tal aurora GRANADINA!
Quedo presto y muy satisfecho de ser testigo de tal magnitud y proeza...
Pido a Dios por vos señora. Larga vida a sus divinas letras...
Dejo estrellas el sol y la luna si falta hiciera, desde esta humilde tierra.
¡Mi latir vital! Alegre paz sea en vos señora mía...¡KATIA!
Vidal

 
Estimado Eladio: Mil gracias por tu enriquecedor comentario a este escrito, por los besos, las felicitaciones y las estrellas que me dejas. Un placer que me visites siempre. Abrazos poéticos para vos.
Es un poema delicioso mi querida amiga Katia
que logra un hermoso paralelismo entre el goce de amar y el exquisito color
y aroma de las flores.
Besos y estrellas para ti de tu amigo Eladio
junto con mi felicitación por tu arte poético.
 
Mi gran amigo y colega Vidal: Espero que siempre te pierdas en el laberinto de mis letras. Gracias por pasar dejando siempre tu huella en mis escritos y sobre todo por tus peticiones al Señor de Señores por la inmortalidad de mis letras. Tus deseos son empáticos para mí e igual espero que el Lord de los cielos sea generoso con vos durante todos los días de tu vida y en la mismísima eternidad. Abrazos,
Y yo que perdido he venido y aquí me encuentro en tan hermoso jardín.
¡Oh Dios cuanta belleza y proeza frente a mí!
¿Como puede existir tanto encanto desde la gratuidad, que cual dulce fuente calma mi sed del sentir?
Divinas letras o son flores y yo mariposa que al libarlas, Dios mismo me alimenta el alma.
¡Oh inspiración vespertina, tan solo al contemplar tal aurora GRANADINA!
Quedo presto y muy satisfecho de ser testigo de tal magnitud y proeza...
Pido a Dios por vos señora. Larga vida a sus divinas letras...
Dejo estrellas el sol y la luna si falta hiciera, desde esta humilde tierra.
¡Mi latir vital! Alegre paz sea en vos señora mía...¡KATIA!
Vidal

 
En un jardín florecido va viajando una ilusión…
Se refleja suavemente en el espejo del amor,
en la dulce sensación de las begonias que extrañan
el naranja terciopelo en pétalos tricolor.


Sosiego de un detalle de esperanza tenue.
Tangible lienzo de un artista pintando desnuda la piel,
reavivando con amor la tintura de un clavel.
Temporal que con furia azota al lila y azul Jacinto,
que se oculta remojado tras de las piedras del río,
perdido con azucenas, orquídeas y rosas blancas,
en un sendero cautivo en el alma de los suspiros.


Narcisos exuberantes meditan en su color,
en la floresta que fallece reclinada en el dolor;
en los campos verdes cargados de placer,
en el inmenso valle donde dormita el vergel,
cuando se alzan girasoles justo al atardecer.


Se avista una genciana junto a flores de azahar,
en el lago que tranquilo le hace rimas al amar,
crisantemos, primorosas, le sonríen felices
al jardín de las mil flores con que sueña la cascada.
Las margaritas lloran junto a las nubes grises,
por una joven doncella que murió enamorada.


El amor profanó el fuerte olor del incienso,
se desmayaron las llamas de las velas de los cirios,
con los tulipanes de hermosos rosados,
perfumando airosos el cuerpo de aquella niña.


Ella no había pisado un lindo jardín de flores silvestres,
ni rojo carmín;
sólo el paraíso, gloria del Edén,
donde la belleza de aquel gran vergel
son de una amapola que destila versos en dulce querer.

Hermoso poema, lleno de imágenes bellas. Un placer pasar. Abrazos.
 
Precioso poema Katia, que demuestra sensibilidad y a la vez que los sentimientos pueden tener color y aroma con un poco de imaginación. Un placer leerte amiga.
*****, mis felicitaciones y un beso.
Navasdel.
 
Mil gracias por tu comentario y por haber pasado dejando tu huella en este espacio. Abrazos poéticos para vos.
Como logras plasmar tan bellas imágenes para darle una radiante belleza a tu poema más adherido al aroma de tus flores lo hacen perfecto.. Me ha gustado mucho. Un abrazo y saludo.
 
En un jardín florecido va viajando una ilusión…
Se refleja suavemente en el espejo del amor,
en la dulce sensación de las begonias que extrañan
el naranja terciopelo en pétalos tricolor.


Sosiego de un detalle de esperanza tenue.
Tangible lienzo de un artista pintando desnuda la piel,
reavivando con amor la tintura de un clavel.
Temporal que con furia azota al lila y azul Jacinto,
que se oculta remojado tras de las piedras del río,
perdido con azucenas, orquídeas y rosas blancas,
en un sendero cautivo en el alma de los suspiros.


Narcisos exuberantes meditan en su color,
en la floresta que fallece reclinada en el dolor;
en los campos verdes cargados de placer,
en el inmenso valle donde dormita el vergel,
cuando se alzan girasoles justo al atardecer.


Se avista una genciana junto a flores de azahar,
en el lago que tranquilo le hace rimas al amar,
crisantemos, primorosas, le sonríen felices
al jardín de las mil flores con que sueña la cascada.
Las margaritas lloran junto a las nubes grises,
por una joven doncella que murió enamorada.


El amor profanó el fuerte olor del incienso,
se desmayaron las llamas de las velas de los cirios,
con los tulipanes de hermosos rosados,
perfumando airosos el cuerpo de aquella niña.


Ella no había pisado un lindo jardín de flores silvestres,
ni rojo carmín;
sólo el paraíso, gloria del Edén,
donde la belleza de aquel gran vergel
son de una amapola que destila versos en dulce querer.

Jardin intenso que se extiende en el poema y deja una
melancolia bella donde las emociones se van sucediendo
dejando una dulcificada esencia en los sentimientos.
excelente. saludos de luzyabsenta
 

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Gracias de todo
corazón por estos 10 años

Con todo el cariño de Mundopoesía

Mundopoesía.com
 

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