Hemos renovado por completo nuestro analizador de métrica: ahora analiza poemas enteros con detección de sinalefas, sinéresis, esquema rímico, tipo de estrofa y mucho más. Además, incluye dos nuevas herramientas:
Rimas — busca rimas consonantes y asonantes filtradas por sílabas — y Sinónimos — encuentra palabras alternativas que encajen en tu verso. Está en fase de pruebas — tu opinión nos ayuda
a perfeccionarlo. Si encuentras algún error o tienes sugerencias, escríbenos a info@mundopoesia.com.
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Te llamaba la gente el viejo Jeremías, vestías con harapos cargando tu mochila. Repleto de recuerdos he ilusiones perdidas, no sé si tú elegiste o te eligió la vida. Extendiendo tu mano tomabas las monedas, que a veces te ofrecía alguna mano buena. Cuando llegó la noche cubierta de rocío, reclinaste tu cuerpo en la helada abadía. No tenías abrigo viejito Jeremías, tu cuerpo se aquietó mientras tú te morías. Te fuiste tras tus sueños en busca de alegrías, y habitando una nube desde allí nos veías. Encontraste tan alto lo que tanto querías, y en un vuelo tranquilo desde allí sonreías.
Te llamaba la gente el viejo Jeremías, vestías con harapos cargando tu mochila. Repleto de recuerdos he ilusiones perdidas, no sé si tú elegiste o te eligió la vida. Extendiendo tu mano tomabas las monedas, que a veces te ofrecía alguna mano buena. Cuando llegó la noche cubierta de rocío, reclinaste tu cuerpo en la helada abadía. No tenías abrigo viejito Jeremías, tu cuerpo se aquietó mientras tú te morías. Te fuiste tras tus sueños en busca de alegrías, y habitando una nube desde allí nos veías. Encontraste tan alto lo que tanto querías, y en un vuelo tranquilo desde allí sonreías.
..."Bonito y triste poema, yo escribí uno donde el mendigo ... era Dios. Y de vez en tiempo, bajaba a la tierra a contar las almas buenas a razón de una preciaba moneda a la vez. Eso le regocijaba porque se daba cuenta de que en el corazón de sus hijos, a pesar de todo, aun había esperanza."
... Beso tus manos querida Mary dejando mi beso coloridamente mexucano y alegre, gracias...
Te llamaba la gente el viejo Jeremías, vestías con harapos cargando tu mochila. Repleto de recuerdos he ilusiones perdidas, no sé si tú elegiste o te eligió la vida. Extendiendo tu mano tomabas las monedas, que a veces te ofrecía alguna mano buena. Cuando llegó la noche cubierta de rocío, reclinaste tu cuerpo en la helada abadía. No tenías abrigo viejito Jeremías, tu cuerpo se aquietó mientras tú te morías. Te fuiste tras tus sueños en busca de alegrías, y habitando una nube desde allí nos veías. Encontraste tan alto lo que tanto querías, y en un vuelo tranquilo desde allí sonreías.
Ese paso por esta vida, la mendicidaz plasmada y ese desahogo para partir
hacia una vida con mayores y mejores esperanzas. sensible y con trazos
de desaliento. me gusto. saludos amables de luzyabsenta