En ventanas gemelas arrabaleras, asentamientos.
Rojas; líneas azules y blancas en su contorno destacado.
La lluvia escurridiza se alimenta de la tierra polvorosa del manto.
Dando vueltas, las hermanas de tela aparentan vivacidad.
Solo el aire ventoso, ínfimas caminatas de insectos, y la luz lunar las columpian.
Una mano descubridora, hace años que no.
Rojas; líneas azules y blancas en su contorno destacado.
La lluvia escurridiza se alimenta de la tierra polvorosa del manto.
Dando vueltas, las hermanas de tela aparentan vivacidad.
Solo el aire ventoso, ínfimas caminatas de insectos, y la luz lunar las columpian.
Una mano descubridora, hace años que no.