Década de los 50
El sol se columpiaba en el horizonte y bajo el hechizo de la tarde, dos niñas de escasa edad jugaban a los cromos.
—Lástima que no tenemos goma para pegarlos en la libreta —dijo Mary.
—Sí —dijo Oli, tengo una idea.
La susurró al oído de Mary. En breve las niñas pegaban cromos en sus libretas, mientras sus parientes charlaban.
La euforia de las pequeñas llamó la atención de sus madres, quienes las castigaron severamente.
—Oli, —dijo Mary.
Mientras ambas lloraban desconsoladas.
—Lástima, tantos mocos y no podemos pegar cromos.
imagen tomada de la red
El sol se columpiaba en el horizonte y bajo el hechizo de la tarde, dos niñas de escasa edad jugaban a los cromos.
—Lástima que no tenemos goma para pegarlos en la libreta —dijo Mary.
—Sí —dijo Oli, tengo una idea.
La susurró al oído de Mary. En breve las niñas pegaban cromos en sus libretas, mientras sus parientes charlaban.
La euforia de las pequeñas llamó la atención de sus madres, quienes las castigaron severamente.
—Oli, —dijo Mary.
Mientras ambas lloraban desconsoladas.
—Lástima, tantos mocos y no podemos pegar cromos.
imagen tomada de la red
Última edición:
