Doce años pasaron, recuerdos en mi mente
pequeña semilla sembrada en mi vientre,
nueve meses de espera hecha mujer,
luz de mis ojos al verte nacer.
Recuerdo tu mano agarrando la mía,
dando mis primeros pasos con seguridad y alegría,
ayudándome a levantarme cada vez que me caía,
esbozando una sonrisa cuando me veías.
Grandes abrazos con tus pequeños brazos
suaves caricias con tus tiernas manos,
bella mujer me hiciste con tu admiración
al descubrirnos frente al espejo contemplándonos con amor.
Cálidos besos he dado en tu mejilla,
largos abrazos por las noches nos dábamos
acurrucándonos entre las sábanas,
susurrándonos cuanto nos amábamos.
Tú, señora de los por qué, así te nombraba;
con ansias de saber me preguntabas,
mami ¿Por qué la luna me sigue?
-Ella camina conmigo- me decías.
Cada vez que escribías, yo te observaba
y pequeños garabatos en la hoja daba
queriendo copiar lo que decía ahí
tratando de ser semejante a ti.
Entre juegos, risas y llanto
fuiste creciendo tomada de mi mano,
dando pequeños pasos a mi lado
tesoro más preciado que la vida me ha dado.
De la mano íbamos a la escuela
con lágrimas en mis ojos me dejabas en el jardín
me decías no te preocupes, yo estaré afuera,
me vas a ver al salir
Con tus primeras letras, compañera de tareas fui,
testigo de tu imaginación, cómplice de tu querer saber.
Noches mirando el cielo hemos compartido,
formulando preguntas sobre lo desconocido.
Con tu curiosidad me hiciste crecer,
miro cada día a mi niña convirtiéndose en mujer.
Siempre alimentaste mis sueños, me diste ganas de vivir;
me enseñaste que todo lo que me proponga se puede llegar a cumplir
Mariel es mi pequeña hija a la cual agradezco haber compartido estas líneas conmigo, jugando a ser poetas escribimos estos versos, es su primera experiencia con la poesía.
Me haces feliz mi pequeña niña, mi gran amor Te amo!!!