Alberto de la Morabia
Poeta recién llegado
Para Antonio
Rafael la pintó de memoria,
La mirada perdida en el cielo,
Una mano en el manto reposa,
Y la otra descansa en el velo.
A la misma ternura en Florencia,
El de Urbino le puso su sello,
Sfumata la boca dichosa,
A los males regala consuelo.
No te engañe su imagen graciosa,
Manantial de lo bello y lo bueno,
Que la mano que toca la rosa,
Es la misma que empuña el acero.
Rafael la pintó de memoria,
La mirada perdida en el cielo,
Una mano en el manto reposa,
Y la otra descansa en el velo.
A la misma ternura en Florencia,
El de Urbino le puso su sello,
Sfumata la boca dichosa,
A los males regala consuelo.
No te engañe su imagen graciosa,
Manantial de lo bello y lo bueno,
Que la mano que toca la rosa,
Es la misma que empuña el acero.