Cruzar La Noche
Poeta asiduo al portal
He aquí su cuerpo…
La epidermis muestra signos inequívocos
de una azarosa vida,
cicatrices,
nombres,
sueños inconclusos
escritos con pasión y fuego.
En sus labios,
aún tibios,
se percibe la sombra del último beso,
el definitivo,
su réquiem.
Bajo sus uñas encontramos
rastros de tinta azul, negra y roja.
El análisis sanguíneo arroja los siguientes resultados:
Altas concentraciones de tristeza,
melancolía, desamor y soledad
mucha soledad.
El informe del forense nos revela
que murió envenenado
del deseo no correspondido arremolinado en su sexo
la lujuria fue cáncer.
No pudo escribir lo suficiente
ni con la intensidad necesaria
para recrear el orgasmo
que Ella siempre le negó.
La epidermis muestra signos inequívocos
de una azarosa vida,
cicatrices,
nombres,
sueños inconclusos
escritos con pasión y fuego.
En sus labios,
aún tibios,
se percibe la sombra del último beso,
el definitivo,
su réquiem.
Bajo sus uñas encontramos
rastros de tinta azul, negra y roja.
El análisis sanguíneo arroja los siguientes resultados:
Altas concentraciones de tristeza,
melancolía, desamor y soledad
mucha soledad.
El informe del forense nos revela
que murió envenenado
del deseo no correspondido arremolinado en su sexo
la lujuria fue cáncer.
No pudo escribir lo suficiente
ni con la intensidad necesaria
para recrear el orgasmo
que Ella siempre le negó.