elbosco
Poeta fiel al portal

Entre las novedades de las personas que integran mi red social on-line vi la foto de una amiga que no veo desde que se fue a vivir a Estados Unidos hace ya más de veinte años. Juzgué que la fotografía la había favorecía mucho y me sorprendió ver en ella algo que nunca había visto, belleza.
Para quitarme la duda busqué más fotos y pude comprobar que efectivamente los años la habían favorecido.
Como mencioné ya, mi amiga no había sido una jovencita muy agraciada, pero ahora, promediando los cuarenta, era sin duda una mujer atractiva.
Me pregunté si los bisturies habrían tenido algo que ver con el cambio, pero en ninguna de las fotos me pareció ver el fruto de cirugías, ni de bótox, ni de otros tan comunes tratamientos estéticos. Mi amiga aparecía representando cabalmente su edad y naturalmente bella.
De modo que concluí en que los años habían sido gentiles con ella, o sería que, con la madurez, era yo el que había cambiado mis cánones para apreciar la belleza, ganando profundidad. Tal vez habían sucedido ambas cosas.
Puede que la belleza esté más presente de lo que creemos y que cada persona esté esperando ser descubierta por el resto de nosotros, que generalmente estamos limitados a buscar belleza solo en la superficie, una superficie no más profunda que el espesor de la piel.Entre las novedades de las personas que integran mi red social on-line vi la foto de una amiga que no veo desde que se fue a vivir a Estados Unidos hace ya más de veinte años. Juzgué que la fotografía la había favorecía mucho y me sorprendió ver en ella algo que nunca había visto, belleza.Para quitarme la duda busqué más fotos y pude comprobar que efectivamente los años la habían favorecido.Como mencioné ya, mi amiga no había sido una jovencita muy agraciada, pero ahora, promediando los cuarenta, era sin duda una mujer atractiva.Me pregunté si los bisturies habrían tenido algo que ver con el cambio, pero en ninguna de las fotos me pareció ver el fruto de cirugías, ni de bótox, ni de otros tan comunes tratamientos estéticos. Mi amiga aparecía representando cabalmente su edad y naturalmente bella.De modo que concluí en que los años habían sido gentiles con ella, o sería que, con la madurez, era yo el que había cambiado mis cánones para apreciar la belleza, ganando profundidad. Tal vez habían sucedido ambas cosas.Puede que la belleza esté más presente de lo que creemos y que cada persona esté esperando ser descubierta por el resto de nosotros, que generalmente estamos limitados a buscar belleza solo en la superficie, una superficie no más profunda que el espesor de la piel.
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Fernando M. Sassone
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