La boya.

María Baena

Miembro del Jurado
Miembro del equipo
Miembro del JURADO DE LA MUSA
Estoy sentada en medio de la soledad.


Me siento como una boya

en un mar con resaca,

moviéndose apenas,

mientras que el vientre salado

se retuerce inquieto.



He braceado contra corriente,

he saltado

he buceado…

y agotada

he aprendido a flotar, a ser boya en el mar,

pero atada a la tierra.


Cuando encontré mi inutilidad,

mi insignificancia,

vi quien era.


Asomó la noche

y no tuve miedo.


Me quede sola y me alegre,

me acompañaron y disfrute.
 
Última edición:
Estoy sentada en medio de la soledad.


Me siento como una bolla (boya)

en un mar con resaca,

moviéndose apenas,

mientras que el vientre salado

se retuerce inquieto.



He braceado contra corriente,

he saltado

he buceado…

y agotada

he aprendido a flotar, a ser boll(y)a en el mar,

pero atada a la tierra.


Cuando encontré mi inutilidad,

mi insignificancia,

vi quien era.


Asomó la noche

y no tuve miedo.


Me quede sola y me alegre,(é)

me acompañaron y disfrute. (é)

Como dejándose mecer por la mar acunada en su murmullo.

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PS: Cuida detalles ortográficos
 
Estoy sentada en medio de la soledad.


Me siento como una bolla

en un mar con resaca,

moviéndose apenas,

mientras que el vientre salado

se retuerce inquieto.



He braceado contra corriente,

he saltado

he buceado…

y agotada

he aprendido a flotar, a ser bolla en el mar,

pero atada a la tierra.


Cuando encontré mi inutilidad,

mi insignificancia,

vi quien era.


Asomó la noche

y no tuve miedo.


Me quede sola y me alegre,

me acompañaron y disfrute
.

Como bote a la deriva el soplo de las nubes. Muy buena analogía presentas. Un gusto leerte, saludos desde Colombia.
 

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