Profunda la noche
cual oscuro abismo,
donde agoniza el tiempo
suspendido en un istmo.
Perezosos los minutos
se arrastran con dificultad,
frenando un final abrupto,
buscando la inmortalidad.
Dilación que no espera.
Consumirse como pálida vela.
La flama devora el pabilo
sin piedad, cruel estilo.
En un palpable silencio,
lentos, flotan los latidos,
con un sordo eco, inmenso,
con desgano, adormecidos.
Fría e implacable la razón
dicta innumerables motivos;
desorientado viejo corazón,
solo esta en busca del olvido.
Laly