Vamos a incendiar esta ciudad
quemarlo todo, dejar la historia atrás
al final la vida solo es un capricho
de alguien quien tiene el destino escrito en la palma de sus manos
y ya nos sentenció.
Entrégate sin complejo alguno
hagámonos uno sin pudor,
hagamos el amor en cuerpo y alma
ya nada importa más que el aquí y el ahora,
deja que las horas envejezcan
solo somos dos sobrevivientes
la vida nos dejó sus cicatrices
los rostros marcados por los años
demacrados, arrugados,
condenados a seguirse marchitando
hasta cumplirse el ciclo del olvido.
Vivimos en un tiempo de injusticia
donde el karma lo llevan los inocentes
no veamos más allá de este momento
que muestra nuestros recuerdos
como un injusto consuelo
que no se puede tocar
que no se puede besar.
Es el olor del deseo
que tienen los corazones rotos
y las lágrimas contenidas
es lo único que me hace sentir vivo;
sé que no soy digno
de besar tus pies desnudos
ocultos bajo la cobija
huyendo del frio de estos labios impuros
que secan todo lo que tocan,
que alejan todo lo que tocan.
Quítate el velo, deja tu virginidad
suelta el gemido reprimido
muestra tus muslos, déjate llevar,
por el placer mismo del dolor;
déjame algo a q aferrarme
no he tenido nunca consuelo ni palabras
que calmen la soledad que arrastro conmigo
solo pequeñas cosas que nadie entendería
espejos que he roto para ya no hablar con nadie
ni ver el reflejo del odio
marcado en los surcos de esta cara.
Y al final cuando te quedes dormida
cansada por el dolor y la culpa
podré sentirme satisfecho
al saber que no somos diferentes;
no esperes que vengan a rescatarte
aquí es el final de este camino
donde yacen los cuerpos que ya han muerto
al cumplir su rol en el ciclo de la vida
y lo único que aprendieron
es lo fútil que su misma vida es;
la felicidad siempre ha sido una quimera
de aquellos que andan ciegos por la misma
entregados a sueños que no existen
aferrados a una esperanza que no llega ni vendrá…
quemarlo todo, dejar la historia atrás
al final la vida solo es un capricho
de alguien quien tiene el destino escrito en la palma de sus manos
y ya nos sentenció.
Entrégate sin complejo alguno
hagámonos uno sin pudor,
hagamos el amor en cuerpo y alma
ya nada importa más que el aquí y el ahora,
deja que las horas envejezcan
solo somos dos sobrevivientes
la vida nos dejó sus cicatrices
los rostros marcados por los años
demacrados, arrugados,
condenados a seguirse marchitando
hasta cumplirse el ciclo del olvido.
Vivimos en un tiempo de injusticia
donde el karma lo llevan los inocentes
no veamos más allá de este momento
que muestra nuestros recuerdos
como un injusto consuelo
que no se puede tocar
que no se puede besar.
Es el olor del deseo
que tienen los corazones rotos
y las lágrimas contenidas
es lo único que me hace sentir vivo;
sé que no soy digno
de besar tus pies desnudos
ocultos bajo la cobija
huyendo del frio de estos labios impuros
que secan todo lo que tocan,
que alejan todo lo que tocan.
Quítate el velo, deja tu virginidad
suelta el gemido reprimido
muestra tus muslos, déjate llevar,
por el placer mismo del dolor;
déjame algo a q aferrarme
no he tenido nunca consuelo ni palabras
que calmen la soledad que arrastro conmigo
solo pequeñas cosas que nadie entendería
espejos que he roto para ya no hablar con nadie
ni ver el reflejo del odio
marcado en los surcos de esta cara.
Y al final cuando te quedes dormida
cansada por el dolor y la culpa
podré sentirme satisfecho
al saber que no somos diferentes;
no esperes que vengan a rescatarte
aquí es el final de este camino
donde yacen los cuerpos que ya han muerto
al cumplir su rol en el ciclo de la vida
y lo único que aprendieron
es lo fútil que su misma vida es;
la felicidad siempre ha sido una quimera
de aquellos que andan ciegos por la misma
entregados a sueños que no existen
aferrados a una esperanza que no llega ni vendrá…
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