La chicharra cantarina

María Baena

Miembro del Jurado
Miembro del equipo
Miembro del JURADO DE LA MUSA
Había una chicharra

que cantaba sin parar

y alegraba el día

a las atareadas hormigas



Las hormigas en hileras

Iban y venían

siempre cargadas.



Ya casi de noche,

las hormiguitas

seguían con su tarea.



Y la chicharra

cantaba y cantaba,

alegre y encantadora.



Dulces hormiguitas,

¿por qué no descansáis?:

dijo la chicharra.



Una hormiguita respondió:

si, si,

lo haremos en invierno

y todas las noches.



Llegó el crudo invierno

casi de repente,

y la chicharra,

muerta de hambre y frío,

fue a pedirles comida

a sus amigas las hormigas.



Cuando llego al hormiguero

de agotamiento

se desmayó.



Llegó la primavera,

salieron las hormiguitas

y encontraron en la puerta

a la pobre chicharra.



Con lloros y lamentos

enterraron a la chicharra

poniendo una florcita

en su ataúd.
 

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