Runa
Poeta recién llegado
En la ciudad la vida es como una locomotora,
llena de ruidos extranjeros en los portones de los
augurios, vivientes animales con ritmo de trompetas
se diluyen en las calles arrancadas de las auroras.
En la ortografía de los ríos de asfalto
se derriten en el mediodía los hombres,
buscan la manera de vivir cubriendo sus pasos
disfrazados de histriónicas melodías.
En la ciudad el egoísmo serpentea
y bajo los pies de los muertos vivos
se esparce con su veneno de día a día.
llena de ruidos extranjeros en los portones de los
augurios, vivientes animales con ritmo de trompetas
se diluyen en las calles arrancadas de las auroras.
En la ortografía de los ríos de asfalto
se derriten en el mediodía los hombres,
buscan la manera de vivir cubriendo sus pasos
disfrazados de histriónicas melodías.
En la ciudad el egoísmo serpentea
y bajo los pies de los muertos vivos
se esparce con su veneno de día a día.