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La cotidianidad como mística.

Solsticio de primavera

Poeta fiel al portal
La cotidianidad como mística.


I
la sonrisa de los niños en la plaza


un espíritu bestia y marino,
a veces bosque y ziku, ambarino,
guarda en su sueño insólitos cascabeles.
él yerra y camina por el exuberante laberinto
que se esconde dentro de las plazas, somnoliento,
adivina el espejismo que los perros ladran.
muy de noche bajo la luz de silentes faroles
insufla sus múltiples pulmones, y el techo de su casa,
de césped y sorgos fantasmas ondula
entre brumas a extrañas horas, horas fantasmas.

¡Despierta de tu sueño vano, fantasma!​

vahos y vapores cubren la plaza.


II
Un cohete es un buzón

Un cohorte de sobres de diferentes sabores
diariamente
charlan en el interior del buzón. Estoico en
las esquinas de las grandes avenidas
aguarda que se esquile el día. Esas nubes
blancas, esos árboles de pana, esos semáforos agujas
tejiendo el pullover de la noche.
Espera a por la señal, cuando quedo todas las luces
trastocan a coloradas y el fuego de la turbina
sólo mueve
un aire indefinido que ha dejado de sangrar.
Las misivas presionan los botones mágicos y los colores del tablero.
-el buzón despliega sus élitros-

en la hora sin tiempo las ausencias son los únicos testigos.

Una anillo de fuego coruscante como estela en circunvolución constante
impele el nuevo reloj.​






III
Umbral Vespertino

es cierto que he viajado a mundos desconocidos al correr los velos
vespertinos.
esas imágenes de bondadosas hespérides auscultadas
y a la vez palpitantes
dan alojo al pregonero en el dolmen de los piojos.
su clarín asombroso irrumpe con la voz desconocida
en el instante en el que la sutura se despoja de sus nervaduras.
las puertas naturales se abren aunque la ciudad, y los goznes giran
sus mecanismos
en el silencio de la tarde animal.
el paso del cielo de un estado a otro cielo se da, instante de ruptura,
grieta celeste para el que contempla la vida pasar.

Abertura por dónde los ramilletes astrales chisporrotean
expeliendo ojos de pavo real.​


IV
¡Anda, anda, bicifiesta!

Cuentan las noticias que todas las bicicletas
por el alma de un duende
están posesas.
Por eso hay que dejarlas brillar sobre las pavesas
y sobre el monte.
Hay que liberarlas del hechizo por el cual un hombre
avaro, de lo que antes fue un niño,
las ha sometido.
¡Pobres bicicletas privadas de las fiestas floreales!, algunas
llorando entre los bártulos de metálicos desvanes
recuerdan aquellas tardes de viento y sol…

Frío sobre el alma de los niños y los duendes.
Gélido camino por el hechizo sometido.
Brío extasiado por ser despertado.
-todos los pedales giraron hasta desencadenarlo.​



V
la magia verdadera

un barco parte rumbo al mar,
son las 17:55, y el barco parte al mar.

el puerto se adormece, y desde mi casa,
lo veo dormir.

todo se desliza impasible y ausente,
el sol dora los mascarones y los campos de rosas,
pronto se irá. – el fuego rompe al aclarar.

la noche viene y luego se va.​
 

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