Piedad Acosta Ruiz
Poeta recién llegado
La Dama del Sombrero,
esa que viaja
entre sórdidos sueños,
volviéndolo canto de veraniego pájaro,
grito de niño jubiloso
descubriendo la magia de la navidad,
esa es la Dama del Sombrero?
Sí.
La de la fooootooooo que quedó grabada
en varias generaciones de niños sordos?
Sí.
Acaso la Dama de los sueño,
del trigo y del trueno?
Sí,
pero la Dama del Sombrero,
es Julieta la diosa de Romeo?
No.
Es la Dama de Don Omar,
es la Dama de todos los Sordos,
la Dama de la Francisco Luis,
que con la danza de sus manos,
a los sordos hace feliz.
Esbelta dama,
blanca como el capullo del algodón,
con la fragilidad de la oruga
y la fortaleza del diamante y el marfil.
Ella la Maestra,
la hija, la compañera,
la mujer que a Don Omar
le robó el corazón.
Arañita que teje y teje
para que en la Francisco Luis sus niños
trepen por la vida,
leyendo gestos, moviendo sus dedos,
haciendo que sus manos sean las alas de los pájaros
para que sus frágiles años,
sin límite alguno puedan disfrutar;
volando, caminando, bebiendo,
encontrando que la esencia de la vida
está más allá de existir.
Las ávidas criaturas
al lado de su Dama del Sombrero,
bajo el sol de abril,
sentados en la banca bañada de amarilla flores
de lluvia de oro
han sentido que su Profe
es su gran tesoro.
.
Dama del Sombrero
con bancas, con salones,
y allí sentados
los niños sordos que Dios te dio
para que puedan escuchar en el largo silencio
de tu salón,
el susurro del viento,
y el secreto que esconde
el día y la noche
saliendo de la brisa y el viento,
saliendo del vientre de la tierra,
y del volcán de su corazón.
Dama del Sombrero,
arcana inspiración
de Toulouse-Lautrec,
líneas inconclusas
inspiradas en la obra maestra de kandinski,
con la fuerza sobre el lienzo de Picasso,
febril inspiración póstuma de Modigliani,
con la belleza del cerezo en flor.
La Dama del Sombrero
bajo las palmeras y a la sombra del bello follaje
de CIESOR,
acompañando a sus niños sordos,
dándoles una lesión de amor,
aprender jugando,
descubriendo su potencial para volar,
sacándoles el eco y las palabras del fondo de su corazón.
Dama
del Sombrero,
Simplemente…
¡la Dama del Sombrero!