José Ignacio Ayuso Diez
Epicuro y la ataraxia, sin miedos ...
Juan se abraza a su recuerdo,
intuye que es una despedida.
Ella se fue hace ya unos días,
yace en la morgue del pueblo.
Nadie se acercó a ella, no hay coronas,
todo es silencio en la caja negra.
Juan sigue en su abrazo
no quiere que se vaya.
Ella debe marchar.
No pudo ser en peor momento,
donde no hay besos ni abrazos
solo soledad y silencio.
intuye que es una despedida.
Ella se fue hace ya unos días,
yace en la morgue del pueblo.
Nadie se acercó a ella, no hay coronas,
todo es silencio en la caja negra.
Juan sigue en su abrazo
no quiere que se vaya.
Ella debe marchar.
No pudo ser en peor momento,
donde no hay besos ni abrazos
solo soledad y silencio.