Habitara un momento la desisia, en la alcoba alejada de todo sentimiento, aun quedarìan sentimientos , de tez coloreada, que escaparìan, mostrandose reflejos, fulgurando por el aire encapotado, pidiendo un instante dos manzanas, que comiendo su sabia envenenada, acaso, fuera nuestro cajòn encerrado, de colinas y cuerpos entregados o un intento de viajar al otro lado con tus vecinas las encantadas, posiblemente en un intento de volar hacia tus entrañas y perderme en tus cabellos arremolinados