alejandro guardiola
Poeta adicto al portal
Una vaca mugió sonoramente
cobijada a la sombra de un abeto
mientras en una pared derruida
trepaba una vieja enredadera
Al mirarla subir tan abatida
le dijo una rosa que asomaba
no trepes más, que estás cansada
descansa un rato, que acalora
El sol brillante lanzaba fuego
cuatro nubes danzarinas pasaban
un ligero viento que se levantaba
refrescó el cálido ambiente
Mientras la enredadera siguió trepando
vieja, cansada, agotada
y al llegar a lo más alto
quedó muriendo, muriendo
cobijada a la sombra de un abeto
mientras en una pared derruida
trepaba una vieja enredadera
Al mirarla subir tan abatida
le dijo una rosa que asomaba
no trepes más, que estás cansada
descansa un rato, que acalora
El sol brillante lanzaba fuego
cuatro nubes danzarinas pasaban
un ligero viento que se levantaba
refrescó el cálido ambiente
Mientras la enredadera siguió trepando
vieja, cansada, agotada
y al llegar a lo más alto
quedó muriendo, muriendo