Orfelunio
Poeta veterano en el portal
La enterradora
¿A dónde fuiste aquella tarde,
llena de bares oscuros,
que te vi con pies veloces
y el trasiego de la urbe
me impidió seguir tu rastro?
Si marchaste preocupada
en la busca del frescor,
solo el viento era tu calma
y con el viento fue el temor.
Unas hojas ya resecas
crepitaron muy cerquita;
yo creí que era la culpa
el ruido del que pisa.
Invisible fue el evento
porque muerto fue a parar,
lo que vi caer del sexto
que escondía tu pesar.
Y a las dos manzanas hubo
la sirena seductora,
que paró del todo el tránsito,
despejándose del humo
tu figura enterradora.
¿A dónde fuiste aquella tarde,
llena de bares oscuros,
que te vi con pies veloces
y el trasiego de la urbe
me impidió seguir tu rastro?
Si marchaste preocupada
en la busca del frescor,
solo el viento era tu calma
y con el viento fue el temor.
Unas hojas ya resecas
crepitaron muy cerquita;
yo creí que era la culpa
el ruido del que pisa.
Invisible fue el evento
porque muerto fue a parar,
lo que vi caer del sexto
que escondía tu pesar.
Y a las dos manzanas hubo
la sirena seductora,
que paró del todo el tránsito,
despejándose del humo
tu figura enterradora.