La esquina de la plaza

Robsalz

Poeta que considera el portal su segunda casa
Se ha instalado en la esquina de la plaza
un campamento de extraña nación,
huérfanos de bandera y de patria
con corazones tristes y faltos de emoción.

Ondean sus penas en frascos de alcohol
y liberan la tensión con revistas para adultos,
husmean por todo el corredor
buscando letras de himnos mudos.

Llevan vendado el hombro izquierdo
para que no se caiga el corazón,
y usan barro en las heridas como suerte de amuleto
y piensan en su amor.

Hoy golpean las rocas duras de la vida
y el tajo ha puesto un muro en el jardín,
las huertas gradúan frutas podridas
y si alguien muere, otro dice yo no fui.

Se ha instalado en la esquina de la plaza
un motín alzando voces indecorosas
que por jugar de vanidosas
se lanzan a luchar.

Uniformes que parecen sacados de películas de horror
caminando junto a casa, como si buscaran ladrón,
presos viven los vivos y libres los muertos que no están,
esta madrugada se ha escondido el sol
y ha dejado carta diciendo que no se piensa asomar.

Las fauces de leones que se inclinan ante el suelo
han quedado sujetas a un adiós,
antes llamaba mío cualquier charco sin dueño
y ahora no es mío ni mi temor.

Se ha instalado en la esquina de la plaza
una bandera algo extraña que llama la atención,
era tan linda la que estaba
y ahora es ceniza en el callejón.
 
Se ha instalado en la esquina de la plaza
un campamento de extraña nación,
huérfanos de bandera y de patria
con corazones tristes y faltos de emoción.

Ondean sus penas en frascos de alcohol
y liberan la tensión con revistas para adultos,
husmean por todo el corredor
buscando letras de himnos mudos.

Llevan vendado el hombro izquierdo
para que no se caiga el corazón,
y usan barro en las heridas como suerte de amuleto
y piensan en su amor.

Hoy golpean las rocas duras de la vida
y el tajo ha puesto un muro en el jardín,
las huertas gradúan frutas podridas
y si alguien muere, otro dice yo no fui.

Se ha instalado en la esquina de la plaza
un motín alzando voces indecorosas
que por jugar de vanidosas
se lanzan a luchar.

Uniformes que parecen sacados de películas de horror
caminando junto a casa, como si buscaran ladrón,
presos viven los vivos y libres los muertos que no están,
esta madrugada se ha escondido el sol
y ha dejado carta diciendo que no se piensa asomar.

Las fauces de leones que se inclinan ante el suelo
han quedado sujetas a un adiós,
antes llamaba mío cualquier charco sin dueño
y ahora no es mío ni mi temor.

Se ha instalado en la esquina de la plaza
una bandera algo extraña que llama la atención,
era tan linda la que estaba
y ahora es ceniza en el callejón.
Melancólicos versos nos dejas, siempre es grato leerte
 

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