Füre
Poeta recién llegado
Masaccio con su "Expulsión del paraíso", motivó esta pieza.
La expulsión
En lo alto, posado sobre la nube,
ataviado con un suave vestido
rojo pálido, de elegante ira,
de delicada furia, y sujetando con su diestra
la espada zigzagueante de oscuras llamas,
se halla el ángel.
Con gesto severo y con su siniestro índice,
presiona la salida de los dos desgraciados
que dejan tras de sí el arco que separa
la eternidad, la divina existencia,
del áspero y efímero abismo terrenal,
que cuenta únicamente con el camino
hacia la Noche.
Con el cuerpo desnudo y paso doloroso marchan;
él con el vientre contraído —¡lleno de agujas!—
por el agitado llanto que ennegrece su alma,
y ocultando su rostro avergonzado
con sus manos culpables;
ella, también con las atrevidas manos,
tapa su seno y su sexo,
y en su rostro descubierto
—¡Ah primigenia dama con el peor remordimiento!—
se ve el dolor y la pena de toda la Humanidad
—¡Aquel quebranto tuvo que hacer soltar
una lágrima a Dios!—.
Así emprenden su tedioso camino,
su marcha para engrendarnos como hijos malditos—
¡para evidenciar el fracaso del Hombre!
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