Anne_
I killed Bukowski.
Tremolo de saetas,
inhóspitas habitaciones de hospital
y el fallido recorrido
de los jinetes municipales.
Estuvimos templando el gélido,
renovando las orillas de los panes
y cociendo espárragos insatisfechos
y me devaste.
Al abrir las persianas,
se condeso el otoño, las fresas de la pared
y los aromas a verdes episodios
de constancia inconforme y desdeñada,
la envoltura putrefacta
pegada a la alfombra ociosa,
las cerdas incontables
y cuatrocientos millones de abejas
sacudiendo la panza sobre el escritorio,
no habían criminales ni muertos, ni nada,
solo rincones velludos y mal estacionados.
Entonces, desde las arrugas del invierno,
el reflejo cautivó la esencia y el peso del cerebro,
los contornos de la autopista y los crayones anónimos.
Conducida a vivir, deje de existir,
porque existir, no es necesariamente vivir
y los ataúdes y los draculas
y los ancianos huesudos
y los caimanes tuberculosos,
volvieron a casa
con una bolsa de pan bajo el brazo
y un cheque lleno de gracias e hipérboles,
y descubrí mi vida,
en la familia de los miércoles.
inhóspitas habitaciones de hospital
y el fallido recorrido
de los jinetes municipales.
Estuvimos templando el gélido,
renovando las orillas de los panes
y cociendo espárragos insatisfechos
y me devaste.
Al abrir las persianas,
se condeso el otoño, las fresas de la pared
y los aromas a verdes episodios
de constancia inconforme y desdeñada,
la envoltura putrefacta
pegada a la alfombra ociosa,
las cerdas incontables
y cuatrocientos millones de abejas
sacudiendo la panza sobre el escritorio,
no habían criminales ni muertos, ni nada,
solo rincones velludos y mal estacionados.
Entonces, desde las arrugas del invierno,
el reflejo cautivó la esencia y el peso del cerebro,
los contornos de la autopista y los crayones anónimos.
Conducida a vivir, deje de existir,
porque existir, no es necesariamente vivir
y los ataúdes y los draculas
y los ancianos huesudos
y los caimanes tuberculosos,
volvieron a casa
con una bolsa de pan bajo el brazo
y un cheque lleno de gracias e hipérboles,
y descubrí mi vida,
en la familia de los miércoles.
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