Es triste comprobar cómo se gastan tantos millones de euros en murallas cuando con ese dinero los podrían alimentar durante cien años. Y eso que saben que se van de sus tierras porque desde el Mercado de Futuros de Chicago les compran las cosechas para biocombustible y alimentar al sudeste asiático creciente (siguen habiendo ciudadanos de primere, segunda y tercera categoría en el mundo). Un abrazo, Eladio, muchas gracias por pasar.