Andres Maizel
Poeta fiel al portal
Siento pasos a mi lado
caminando en puntillas,
un espere amortiguado
con melodías parecidas.
Tormentosas apatías
que en los muros han rayado
y no acudo ilusionado
ni dejando agonías.
Siendo el último de la fila
con cariño percibías,
el concepto está muy claro.
Finalmente bien clavado,
ya los lobos han aullado,
en el bosque morderían
con sinfonías similares
y berrinches bien pintados
que se escuchan en los bares,
la sordera comprendía.
Hay un grito de repente,
te lo digo muy consciente
sin dejar agonías
ni pretextos pretendidos
que se quedan encendidos,
vos mi luto no sabías.
No cuestiones, no te rías,
archivados por montones
la cabeza se perdía.
Si la gente tan querida
con el viento moriría,
poesía sin razones,
se pierden las conclusiones.
¡Espera en los sillones!.
La gente se va algún día.
caminando en puntillas,
un espere amortiguado
con melodías parecidas.
Tormentosas apatías
que en los muros han rayado
y no acudo ilusionado
ni dejando agonías.
Siendo el último de la fila
con cariño percibías,
el concepto está muy claro.
Finalmente bien clavado,
ya los lobos han aullado,
en el bosque morderían
con sinfonías similares
y berrinches bien pintados
que se escuchan en los bares,
la sordera comprendía.
Hay un grito de repente,
te lo digo muy consciente
sin dejar agonías
ni pretextos pretendidos
que se quedan encendidos,
vos mi luto no sabías.
No cuestiones, no te rías,
archivados por montones
la cabeza se perdía.
Si la gente tan querida
con el viento moriría,
poesía sin razones,
se pierden las conclusiones.
¡Espera en los sillones!.
La gente se va algún día.
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