La golondrina

Aria

Poeta fiel al portal
Una tarde fría y gris
cayó la primera nevada.
Las calles hanegadas y desiertas,
los árboles desnudos esqueletos
y una golondrina en mi ventana.

¿Cuál será su destino,
en que momento habrá perdido el camino,
por qué no lo alumbra la aurora?
¿Por qué vaga en el frío invierno,
tan triste, tan sola?

Y le hablé sin hablar de boberías,
de cosas vanas,
de planes futuros
y secretas esperanzas.
Le hice un hueco en mi almohada,
le abrí las puertas de mi alma;
la arropé con mi calor,
derretí la escarcha de sus alas.

Una mañana de primavera
la encontré trinando en mi balcón.
Supe que llegó el momento
de dejarla marchar,
reemprender su camino,
reconstruir su destino,
porque yo no era su presente,
ni su futuro,
ni su felicidad.

Aunque la vida me enseñó
que la soledad es una plaga
que corroe muy adentro,
tejiendo demonios con sus alas,
aprendí que la felicidad
es dar la vida, es entregar;
a veces, es saber dejar marchar.

También aprendí que las golondrinas cantan.
Aun laten y sangran vivos
su recuerdo y sus trinos,
dentro, muy dentro de mi alma.
 
Bravo que lineas mas perfectas delineando la soledad la tristeza y felicidad mas aun el deseo de no sostener a alguien o algo que no desea quedarse, precioso un beso, reputación y estrellas mas mi amistad
 
no me dejo esta maquína
dejartela pero ya sabes que lo merecías
Un beso
 
Muchas gracias, Nemesis! Tu presencia y comentario que me dejas son la mejor recompensa para el poema que dejo, muy agradecida por el tiempo gastado en leerme y comentarme, abrazos.
P.D. Te leí el dueto con Nancy... precioso!
Felicidades.
 
Muchas gracias, bella amiga Glen, muy agradecida por tu presencia y observador comentario que me dejas; ruego disculpes la demora de mi agradecimiento, me pasaré por tu espacio también para deleitarme con la belleza de tus letras, abrazos mil en la lejanía.
 
Una tarde fría y gris
cayó la primera nevada.
Las calles hanegadas y desiertas,
los árboles desnudos esqueletos
y una golondrina en mi ventana.

¿Cuál será su destino,
en que momento habrá perdido el camino,
por qué no lo alumbra la aurora?
¿Por qué vaga en el frío invierno,
tan triste, tan sola?

Y le hablé sin hablar de boberías,
de cosas vanas,
de planes futuros
y secretas esperanzas.
Le hice un hueco en mi almohada,
le abrí las puertas de mi alma;
la arropé con mi calor,
derretí la escarcha de sus alas.

Una mañana de primavera
la encontré trinando en mi balcón.
Supe que llegó el momento
de dejarla marchar,
reemprender su camino,
reconstruir su destino,
porque yo no era su presente,
ni su futuro,
ni su felicidad.

Aunque la vida me enseñó
que la soledad es una plaga
que corroe muy adentro,
tejiendo demonios con sus alas,
aprendí que la felicidad
es dar la vida, es entregar;
a veces, es saber dejar marchar.

También aprendí que las golondrinas cantan.
Aun laten y sangran vivos
su recuerdo y sus trinos,
dentro, muy dentro de mi alma.
Orar frente a la ventana y acudir ese
espacio donde la meloncolia es recinto
de una propia soledad en la vida.
bellissimo.
 
Muchísimas gracias por su tiempo,qué gusto leer su comentario estimado Luzyabsenta!
 

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo (opcional) de nuestra comunidad.

♥ Hacer una donación
Atrás
Arriba