Las nubes grises son desgarradas por la melancólica iracundia del viento del norte.Y tú,sapiencial figura de ébano,despliegas los sagrados misterios de tu corazón aún no marchito.El sol se ha apagado en una apoteosis de silencio y calma chica,y su lugar lo ocupa un sideral cielo estrellado de techumbre gloriosa.Entonces,levantas tus pálidas manos mientras musitas de tu boca de perla una canción,cuyo aroma húmedo penetra en las fosas nasales de tus desventurados hijos sin gracia.Al instante son poseídos por una alegre permisividad que les hace ver a través de sus ojos acuosos la majestad de la floresta azul,inundada de cálices dorados y repletos de maná y vino por ser sorbidos mansamente.Las escamas de la ignorancia han caído ya,y un rayo divino golpea sus jaspeadas testas para que el alma inmortal salga presurosa de sus cuerpos diezmados por las faltas de vidas anteriores.