kalkbadan
Poeta que considera el portal su segunda casa
LA GUARDERÍA
Me desperté temprano y embargado por los nervios. Tenía que realizar unas pruebas médicas para comprobar si efectivamente padecía hipertensión. Era la primera vez que mi cuerpo fallaba y me sentía como un viejo prematuro, —una vez la salud se agrieta todo va a peor—murmuraba, mientras caminaba con paso de buey cansado hacia el hospital.
Tras callejear un buen rato pude distinguir sus fachadas grises. Me llamó la atención otro edificio, de una sola altura, con colores vivos y de cuyas ventanas engalanadas con figuras azules se descolgaban unas preciosas guirnaldas.
—Debe de ser una guardería— pensé.
Entonces, salió de ella un hombre abrazado a un niño de unos cinco años que le regalaba sonantes carcajadas:
—¡mira papá!, ¡estoy calvo como el abuelo!
Consternado acudí a mi cita con el doctor.
Al cabo de tres semanas me llegaron los resultados: Paciente sano
Kalkbadan
Madrid, marzo 2013
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