Una ilusión nace del corazón,
no como engaño, sino como anhelo:
un acto aún no nacido,
pero presente en el alma.
Es la proyección del deseo,
el reflejo de lo que podría ser,
una escena que aún no ha ocurrido,
pero que se intuye posible, vivible, deseada.
No es falsedad,
es esperanza disfrazada de futuro.
No es autoengaño,
es voluntad queriendo tomar forma.
Ilusión no es mentira.
Es el teatro interior
donde ensayamos la vida
antes de que se abra el telón del presente.
no como engaño, sino como anhelo:
un acto aún no nacido,
pero presente en el alma.
Es la proyección del deseo,
el reflejo de lo que podría ser,
una escena que aún no ha ocurrido,
pero que se intuye posible, vivible, deseada.
No es falsedad,
es esperanza disfrazada de futuro.
No es autoengaño,
es voluntad queriendo tomar forma.
Ilusión no es mentira.
Es el teatro interior
donde ensayamos la vida
antes de que se abra el telón del presente.